Sobre los blogs y el Facebook: una reflexión de Patrizia Violi

Les comparto un fragmento del análisis de la feminista italiana Patrizia Violi (2008) sobre los blogs y su uso de parte de las mujeres y las implicancias político-feministas que esto tiene. Pienso que, si bien son plataformas virtuales distintas, el análisis es trasladable a Facebook. Los soportes de la comunicación no son inocuos, la tecnología no es inocua; con esto quiero decir – en un sentido restringido – que no depende –solamente – del mal o buen uso que le demos, también cada soporte tecnológico en sí mismo determina tipos de prácticas sociales y afecta la manera de comunicarnos debido a su estructura y su lógica internas. Por ejemplo, pensemos en la lógica inmediatista de Facebook o en la suma de links de los blogs. Los puntos clave, para mí, de la reflexión de Patrizia Violi, son:

  1. A propósito de la idea del feminismo radical de que “lo personal es político”, la autora nos dice sobre la profunda diferencia entre lo personal y lo privado; este último aspecto es el que reluciría en el blog o en Facebook.
  2. Junto a lo anterior, destaca el fenómeno de la vitrinización, que es propio de la vigente sociedad patriarcal del espectáculo.
  3. Por último, se refiere al individualismo y la descorporización o, con otras palabras, la simulación de relaciones (los “amigos” de Facebook) y el desplazamiento de las relaciones materiales y sexuadas entre mujeres.

Estas ideas de Violi me hicieron sentido, las presento a continuación sin un completo desarrollo debido a que se trata de una selección que pretende no extenderse tanto:

“En cuanto forma particular de escritura diarista, los blogs nos reenvían a la experiencia más general de las narraciones del yo y de los complejos deseos que están inscritos en dichas narraciones: el deseo de tomar la palabra, ante todo, de salir del silencio y del olvido, de mantener y transmitir una memoria, fijando el caótico fluir de la experiencia, de dar forma y sentido a la aparente insensatez de la cotidianidad a través la mediación de la escritura.

Estos deseos han atravesado siempre las escrituras privadas de las mujeres, sus diarios, sus cartas. Desde este punto de vista, los blogs parece que se sitúan en una línea de continuidad con formas específicamente femeninas de narración del yo, reproponiendo una escritura diarista a menudo sentida como un espacio de autonomía, lugar privilegiado de la auto-representación, capaz de dar voz a esa componente personal de la experiencia desde siempre invisible y cancelada de la historia escrita masculina. Y si estos géneros parecían ya destinados a un imparable declinar, la blogesfera parece haberles dado una nueva e inesperada vida.

Al mismo tiempo, la inscripción de los blogs en el espacio abierto y al menos potencialmente público de la blogesfera nos conduce a considerar que detrás de ello existe una necesidad y un deseo de relaciones, una tensión que lleva a la construcción de un tejido social, de una comunidad, aunque sea esa comunidad virtual que constituyen los pocos lectores habituales. Se puede quizá imaginar un análogo deseo de conexión incluso en aquello que concierne a la lectura del blog y no sólo la escritura; ¿por qué, de hecho, leer un minuto – a menudo aburrido, admitamos – la historia de otra cotidianidad si no es para compartir algo de nuestra propia cotidianidad, según un mecanismo de identificación dentro de la esfera privada y, al mismo tiempo, de relación?”

Sin embargo…

“La narración del yo que encontramos tan frecuentemente en los blogs dista mucho del personaje político al cual el feminismo de los años 70 aludía. Con aquel célebre eslogan (lo personal es político) se quería llamar la atención sobre las dinámicas de poder y sobre las lógicas simbólicas inscritas, de manera a menudo invisible, en la esfera personal, familiar, íntima de las vidas de las mujeres, mostrando cómo la cultura patriarcal seguía permeando el mundo, tanto afectivo como sexual, de las relaciones entre hombres y mujeres, y de las relaciones entre mujeres, imponiendo formas de dominio que aún están lejos de ser superadas. El eslogan tenía por lo tanto un fuerte valor transformador, porque invitaba a las mujeres a dar voz a ese territorio secreto y a menudo cancelado por la cultura masculina, a hacerlo salir de la indecible esfera íntima, para conferirle narraciones y valores. Ciertamente los blogs hacen esto: narran, cuentan cosas de una misma y de la propia cotidianidad, pero más que ‘lo personal’, como se decía entonces, es ‘lo privado’ lo que emerge, una intimidad desvelada y expuesta sin mediaciones, que ciertamente no problematiza y tanto menos modifica los estereotipos patriarcales, los cuales salen a menudo incluso reforzados, en una exposición a veces no exenta de alguna complacencia.

Lejos de hacerse político, lo privado se transforma en un espectáculo de sí mismo y el blog deviene otro modo de ser más visible, una declinación específica del fenómeno más general de ‘vitrinización’ de la vida social, que ha sido señalado como una de las grandes metáforas de nuestra contemporaneidad. Sería entonces lícito preguntarse sobre cuál es ese tipo de relación que se pone en juego en los blogs, o dónde reenvía la interconexión virtual de la blogesfera. También en este caso la diferencia con el universo del feminismo histórico parece, a primera vista, enorme: las relaciones entre las mujeres eran en aquel contexto – y son – percibidas como constitutivas y esenciales para la subjetividad de las mujeres, hasta el punto de excluir, y a veces incluso censurar, las manifestaciones más individuales, estigmatizadas como formas solipsistas y autorreferenciales (…) Nada más lejos de las miles de voces singulares que se cruzan en la blogesfera, cada una portadora de su propia individualidad (…) El movimiento de las mujeres ha puesto siempre el acento en el cuerpo y en la imprescindible corporeidad material de la experiencia. La relación es en esta perspectiva sobre todo relaciones entre cuerpos sexuados de mujeres. Evidentemente, en la blogesfera los cuerpos están ausentes, o mejor dicho, no existen cuerpos que inscriban directamente en su materialidad una pertenencia sexuada. En los blogs no hay cuerpos, sino simulacros de cuerpos…”.

El interés de Violi en la escritura diarista de las mujeres se debe a su preocupación, desde que escribe El infinito singular, traducido al español en 1991, por el silencio de las mujeres, nuestro silencio, resultado del uso de una lengua extraña, la masculina. Esta búsqueda se engarza a una potente línea de pensadoras radicales que nos provocan con parecidas reflexiones: Audre Lorde con “transformar el silencio en palabras”, Adrienne Rich con los conceptos de “continuum lésbico” y “lengua común”, Gloria Anzaldúa con “hablar en lenguas”, Margarita Pisano con “el estar expresadas”, entre otras y otros colectivos como las Cómplices en Latinoamérica o las italianas de la Librería de Milán. Si Violi se cuestiona sobre la posibilidad de salir de este silencio al nombrar las propias experiencias en primera persona, ligadas a nuestros cuerpos y nuestra historia, a la relación con otras mujeres y con el mundo, sin la mediación del patriarcado… pues entonces la existencia mayoritaria de blogeras (o el uso masivo del Facebook por parte de las mujeres / lesbianas / feministas) da cuenta de un retroceso en relación a estos principios existenciales del feminismo radical de la diferencia.

Pensar políticamente sobre esto me parece fundamental. En este sentido, también nos debemos la pregunta de si las prácticas de relación, aquellas naturalizadas en esta cultura patriarcal y misógina (y luego racista, clasista, etarista…) – esto es, insinuaciones, manipulaciones, envidias, rumores, invisibilizaciones, arribismos, descalificaciones, celos, competitividades, chantajes, entre otras, casi siempre de manera solapada – se exacerban – incluido su solapamiento – en la vitrina virtual, que es marcadamente discursiva y cuyas características inherentes servirían para facilitar la proyección de los deseos, las creencias y las ideologías del dominio. O bien, si no queremos plantear una exacerbación, entonces, ¿cómo se configuran y qué consecuencias concretas tienen en nuestras relaciones políticas, sexuadas y corporizadas?

2013

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